SEGUNDO DE LOS REYES

Lecciones para nosotros

2 Rey. 1:13, 14. Aprender de lo que vemos y actuar con humildad salva vidas.

2 Rey. 2:2, 4, 6. Pese a que Eliseo había sido el ayudante de Elías durante tal vez seis años, no quiso abandonarlo. Sin duda, es un magnífico ejemplo de lealtad y amistad (Proverbios 18:24).

2 Rey. 2:23, 24. Parece que el principal motivo por el que unos muchachos se burlaron de Eliseo fue porque un hombre calvo llevaba la prenda de vestir oficial de Elías. Reconocieron que Eliseo era el representante de Jehová y simplemente no lo querían cerca. Le dijeron que subiera, quizás dando a entender que siguiera su camino a Betel o que fuera arrebatado, tal como le sucedió a Elías. Obviamente, reflejaron la misma actitud hostil de sus progenitores. De ello se desprende que es esencial que los padres enseñen a sus hijos a respetar a los representantes de Dios.

2 Rey. 3:14, 18, 24. La palabra de Jehová siempre se cumple.

2 Rey. 3:22. Con el reflejo de la luz del alba, el agua daba la impresión de ser sangre, quizás porque el suelo de las zanjas recién formadas era de barro rojizo. Jehová puede optar por valerse de fenómenos naturales para realizar sus propósitos.

2 Rey. 4:8-11. Al darse cuenta de que Eliseo era “un santo hombre de Dios”, cierta mujer de Sunem fue hospitalaria con él. ¿Verdad que deberíamos hacer lo mismo nosotros con los siervos fieles de Jehová?

2 Rey. 5:3. Esta niña israelita tenía fe en el poder de Dios para efectuar milagros y la defendió con valor. Joven, ¿te esfuerzas por fortalecer tu fe en las promesas divinas y te armas de valor para hablar de la verdad a tus profesores y compañeros de clase?

2 Rey. 5:9-19. ¿No demuestra el ejemplo de Naamán que alguien orgulloso puede aprender a ser humilde? (1 Pedro 5:5.)

2 Rey. 5:20-27. ¡Qué precio tan alto por intentar vivir una mentira! Reflexionar sobre los sufrimientos y adversidades que resultan de llevar una doble vida impedirá que caigamos en ese proceder.

2 Rey. 9:7, 26. El severo juicio contra la casa de Acab demuestra que la adoración falsa y el derramamiento de sangre inocente son cosas detestables a los ojos de Jehová.

2 Rey. 9:20. La reputación que tenía Jehú de guiar su carruaje de forma impetuosa indica su celo por cumplir su cometido. ¿Se le conoce a usted por ser un celoso proclamador del Reino? (2 Timoteo 4:2.)

2 Rey. 9:36, 37; 10:17; 13:18, 19, 25; 14:25; 19:20, 32-36; 20:16, 17; 24:13. Podemos estar seguros de que ‘la palabra que sale de la boca de Jehová siempre tiene éxito seguro’ (Isaías 55:10, 11).

2 Rey. 10:15. Tal como Jehonadab aceptó de buena gana la invitación que le hizo Jehú de subir al carro, la “gran muchedumbre” apoya de buena gana a Jesucristo, el Jehú moderno, y a sus seguidores ungidos (Revelación 7:9).

2 Rey. 10:30, 31. Aunque Jehú cometió errores, Jehová valoró cuanto había hecho. Y es que “Dios no es injusto para olvidar [nuestra] obra” (Hebreos 6:10).

2 Rey. 13:14-19. Dado que Jehoás, el nieto de Jehú, no se esforzó vigorosamente, sino que solo golpeó el suelo con las flechas tres veces, tuvo un éxito parcial al luchar contra los sirios. Jehová espera que nosotros cumplamos con nuestra labor asignada de todo corazón y con fervor.

2 Rey. 20:2-6. Jehová es el “Oidor de la oración” (Salmo 65:2).

2 Rey. 24:3, 4. Debido a la culpa de sangre en que había incurrido Manasés, Jehová “no consintió en conceder perdón” a Judá. Dios respeta la sangre de los inocentes. Podemos confiar en que Jehová vengará la sangre inocente destruyendo a los culpables (Salmo 37:9-11; 145:20).

SEGUNDO DE LOS REYES

Respuestas a preguntas bíblicas

2 Rey. 2:9. ¿Por qué pidió Eliseo “dos partes” del espíritu de Elías? Porque era consciente de que para cumplir su responsabilidad como profeta de Israel necesitaría el mismo espíritu valiente e intrépido que había tenido Elías. Además, Eliseo fue siervo de Elías durante seis años, y fue Elías quien lo nombró su sucesor, así que Eliseo veía en él a un padre espiritual; era como su hijo primogénito (1 Reyes 19:19-21; 2 Reyes 2:12). Y tal como el primogénito literal recibía dos partes de la herencia de su padre, Eliseo pidió y recibió doble porción de la herencia espiritual de Elías.

2 Rey. 2:11. ¿A qué “cielos” “fue ascendiendo [Elías] en la tempestad de viento”? No fue ni a alguna parte lejana del universo físico ni al lugar espiritual en que habitan Dios y sus hijos angélicos (Deuteronomio 4:19; Salmo 11:4; Mateo 6:9; 18:10). En realidad, Elías ascendió a los cielos atmosféricos (Salmo 78:26; Mateo 6:26). Parece ser que el carro de fuego lo transportó a través de la atmósfera a otro lugar de la Tierra, donde vivió algún tiempo. De hecho, años después, Elías escribió una carta a Jehoram, el rey de Judá (2 Crónicas 21:1, 12-15).

2 Rey. 5:15, 16. ¿Por qué no aceptó Eliseo el regalo de Naamán? Porque reconocía que la curación milagrosa de Naamán se debía al poder de Jehová, y no al suyo. Para él habría sido inadmisible beneficiarse del cargo que Dios le había dado. Hoy día, los auténticos siervos de Jehová tampoco buscan sacar provecho personal de su servicio. Se toman muy en serio la recomendación de Jesús: “Recibieron gratis; den gratis” (Mateo 10:8).

2 Rey. 5:18, 19. ¿Estaba pidiendo perdón Naamán por tener que participar en un acto religioso? Se ve que el débil estado de salud del anciano rey sirio lo obligaba a apoyarse en Naamán. Cuando el rey se inclinaba para adorar a Rimón, también lo hacía Naamán. Pero se trataba de una acción puramente mecánica, con el único objetivo de servir de apoyo al rey, no de rendir adoración. De modo que Naamán pidió perdón a Jehová por cumplir con este deber civil. Eliseo dio crédito a sus palabras y le dijo: “Vete en paz”.

2 Rey. 13:20, 21. ¿Apoya este milagro la veneración de reliquias? No. La Biblia no indica que los huesos de Eliseo se hubieran venerado alguna vez. El milagro se debió al poder de Dios, como fue el caso de todos los portentos que el profeta realizó en vida.

2 Rey. 15:1-6. ¿Por qué plagó Jehová con lepra a Azarías (Uzías, según la nota del versículo 6)? “Tan pronto como [Uzías] se hizo fuerte, su corazón se hizo altivo [...], de modo que actuó infielmente contra Jehová su Dios y entró en el templo de Jehová para quemar incienso sobre el altar del incienso.” Cuando los sacerdotes “se plantaron contra Uzías” y le mandaron que “[saliera] del santuario”, él se enfureció con los sacerdotes y fue castigado con lepra (2 Crónicas 26:16-20).

2 Rey. 18:19-21, 25. ¿Había entrado Ezequías en una alianza con Egipto? No. Las acusaciones que lanzó Rabsaqué eran falsas, al igual que la afirmación de que contaba con la “autorización de parte de Jehová”. El leal rey Ezequías confió únicamente en Jehová.